Google+ Badge

Google+ Followers

Seguidores

Translate

domingo, 15 de octubre de 2017

YO FUI Y SOY Y SIGO SIENDO.


Yo fui ese niño.
Ese perro.
Ese caballo.
La casa de la esquina
en ese pueblo.
Y también los veranos
bajo los paraísos y la higuera.
Las películas argentinas
de los años cincuentas,
en el cine de Bertero
y las que sigo viendo y veré todavía.
Como escribió Vallejo,
el que "todaviiza perenne imperfección",
así, tan pulcramente como escribió
el peruano
poeta.

Yo soy la calle ancha,
aledaña a los campos,
y aquélla bicicleta
y el dolor en la espalda
del invierno del pueblo
en la plaza, cruzándola.
Y el estupor y el misterio
del niño que pasaba
alrededor del cementerio
y observaba con miedo
las paredes amarillas
del hospital para pobres.
Soy el que sigue siendo
a toda vía.
A todos los lugares y las cosas
que me fueron y son
y siguen siendo.

Dentro de mí los días van quedando
pero también pasando.
Lo que queda define ciegamente.
Lo que pasa, el olvido, pura muerte.
Pero tomo mi amor y lo levanto.
Como quien toma el sol
y raudamente
se emborracha de cielos y distancias.
Y mis manos son llamas de pasiones.

Aún en este gris,
en este humo,
mientras,
casi sin darme cuenta
me voy desvaneciendo
y esfumando
como una bocanada
tantas veces soltada
en los aires oscuros
con la desaprensión 
de los veinte años
que todavía laten
en todos los rincones
de mi instinto.


Amílcar Luis Blanco (Lápiz de Pablo Picasso)

miércoles, 11 de octubre de 2017

ARTE POETICA



Trabajo en mi intuición, envuelto en ella,
también con lo leído y la experiencia.
No pienso, cuando escribo, con paciencia,
en ser distinto a todos. Mi querella

al momento de hacerlo,sufre y sella,
el tema que me toma la inocencia
y me sumerjo en límpida decencia
en el alma de luz que da su estrella.

Y los grandes poetas que han escrito
sobre los mismos temas que me ocupan
forman silencios en los que se agrupan

extrañas concordancias en un mismo apetito,
el de aclarar detalles, ecos del mismo grito,
de voces que conversan y que jamás caducan.

Amílcar Luis Blanco

domingo, 8 de octubre de 2017

ENVIDIA



Hoy envidiando, en celos, me contagio,
retrocedo ante el que, creo, me supera,
ante su ángel, supongo, me vulnera
su poema que yo atribuyo a un plagio.

Hoy, sorprendido, envuelto en el presagio
que el tema igual que el envidiado hiciera
hizo que mis limitaciones descubriera
hundiéndome en un sórdido  naufragio.

Fue sobre la verdad, su índole misma,
la competencia en mi visión de envidia.
Y sobre todo fue sobre el "sofisma"

que di ya  por sentada la perfidia.
No vi la paradoja, no vi el prisma
de múltiples verdades ¡Qué desidia!

Amílcar Luis Blanco ("Envidia", oleo sobre lienzo de Marcelo Fabio Rodolfi)

sábado, 7 de octubre de 2017

LA LIBERTAD






Ese elegir, con dudas, entre penas,
en rauda absolución de lo perdido
porque el tiempo jamás es detenido
y desde atrás empuja sus cadenas;

ese cargar con todas las condenas
para seguir haciendo lo elegido
y a los errores darles un sentido
que ya no es el soñado ni el que ordenas,


se llama Libertad y es relativa
compungida y estrecha, atormentada.
No obstante yergue utópica y votiva

su llama enarbolándose y airada
contra la adversidad y la motiva
siempre su posibilidad desesperada.

Amílcar Luis Blanco (Fotografía de la Estatua de la Libertad en Nueva York)

viernes, 6 de octubre de 2017

NECESIDAD




Necesidad ¡ Qué difícil emplazar tu engranaje
y ejercitar mi amor ilusionado!
Surges como descubrimiento recordado.
Tus lenguas anfibias tañen a gusto mi cordaje.

Eres monstruo. Te arrastras bajo mi lento viaje
para empalidecer lo contemplado
cuando por fin atento y exaltado
consigo a mis visiones dar encaje.

Porque quiero plasmar las que me obseden
y elevarlas a un cielo, a lo sublime,
tu látigo castiga mi pluma cuando escribe

Quiere humillar el sino falaz donde se leen
los ya humillados, los que ya no creen.
Quieres robar el fuego,  la luz de lo que vive.

Amílcar Luis Blanco (Fotografía de Crachy Vallejos pintando un mural acerca de la necesidad)

domingo, 1 de octubre de 2017

LA VERDAD


14
Acaso Verdad ¿existes de veras
y trás tanto sofisma y fingimiento
asomas raudamente el sol de tu escarmiento
para darnos tu luz ya sin fronteras?

Acaso, airada mano, desesperas
por golpearnos las máscaras sin cuento
para  desmoronar el paramento
de nuestras miserables anteojeras.

Esquivamos, sin duda cautelamos,
el resplandor que tu fulgor acrece
y huimos hechos sombras si amanece

tu sol en nuestros yerros y birlamos
corazones, memorias, porque escuece
en tu terrible fuego lo que amamos.

Amílcar Luis Blanco ("Retrato del Dr. Gadget" pintura de Vincent Van Gogh)

LA LÁGRIMA




La lágrima en el centro de la carne.
La lágrima en el centro de la tierra.
Y discurriendo fiel por la mejilla
ya sintiéndose gota solamente
ya confundida en lluvia compañera.

La lágrima temblando
y el lacrimal abierto
como una huella de húmedo cuchillo
y en alas compungidas
convertidas en almas transparentes.

Ay! esa cavidad donde las horas
resbalan acuanosas y convergen
con la ansiedad crispada en la garganta
cuando suelta la pálida impotencia
el ser el río, el agua, la congoja,
de un torrente que nunca se detiene.

Amílcar Luis Blanco

domingo, 24 de septiembre de 2017

SONETO PARA GATOS.


Gatos habrá que miren por su gloria

con ojos amarillos y esmeraldas,


de pelajes oscuros, blancos, gualdas,


calculando la magia de su historia.



Gatos de matemática memoria,


calculando las cifras, las guirnaldas,


de ratas que, ganándoles espaldas,


lleguen hasta su cueva transitoria.



Mimos en sus suavísimos pelajes,


con sus ásperas lenguas, nuestras yemas,


intercambian cariños con paisajes



de domésticas faldas sin problemas.


Porque al verlos elásticos, en viajes,


con ellos asaltamos, luces, puentes, diademas.



Amilcar Luis Blanco  ( "La gioconda como gata", acrílico de 


Romero Britto)








miércoles, 13 de septiembre de 2017

ESO, LO FANTASMÁTICO . . .









Eso, lo fantasmático,
lo ignoto,
lo que se va de foco
y  nos vuelve borrosos,
nos hace inexistentes.

Y está el azul,
el negro, el amarillo,
nos va superponiendo,
desdoblando,
nos hace inconsistentes.

Eso, licuefacción
y diáspora constante.
La colección de posters,
lo que llega y se vuela,
nos hace apenas una lágrima.

Amílcar Luis Blanco (Pintura de Henry Matisse)

martes, 12 de septiembre de 2017

AVIVATE FRATE




Ese pedazo de odio grisáceo que te llega.
del celular, el facebook o el whatsapp
en realidad a otros sueño azul les agrega
y formatea en tristeza el curso de tu azar.
Un uso suculento de tu número juega
y  el rico lo devora, se nutre de tu clan
y vierte en su dulzura  lo amargo de su plan.
Para ellos te instrumenta suma y (s)ciega.
Por eso como dicen los sabios de la calle,
"tomá mate y avivate . . ." Frate,
Abandoná la tele y la radio. Que estalle
tanta mentira a diario, leé la realidad. Rajate.
Dejá de ser borrego, 
de aceptar la impostura que te abate.
Y entonces, al sumar tu desapego,
sus esquirlas de cielo, transparentes, su embate  
esfumarán el gris de la tristeza, Frate, 
en su menudo fuego.

Amilcar Luis Blanco ("Desocupados", pintura de Antonio Berni)

martes, 5 de septiembre de 2017

ESE POETA






Ese señor de alma transparente,
vida inconmensurable y soberana,
persigue a cada instante su nirvana
y el horizonte pasa por su frente.

Y ese horizonte, inagotable fuente
de su ilusión, en la ilusión le gana
un tiempo de estructura sobrehumana,
ciego al temor, escualido y urgente.

Tiempo horizonte, absurdo cotidiano
yendo desde su frente a cada mano
para sentir las ruinas y desgracias

de una otredad de aciagas eficacias
labradas entre duelos en el llano
del azar, la intemperie y el desgano.

Amílcar Luis Blanco (Pintura de Oswaldo Guayasamín)

domingo, 20 de agosto de 2017

FRENTE AL GUERNICA


Resultado de imagen para Guernica por Pablo Picasso



Silencio en negro, gris y blanco.
Silencio en negro.
Roido de los ojos hasta el alma
de silencio raido
ya más allá del humo y del estruendo,
ya más allá del ruido.

Trépano de motor de bombarderos.
Estallido en fragmentos de plomos insolentes
usurpando los cuerpos,
separándoles sus vidas
y sesgando las carnes y cortando los ojos,
estupefactos, circulares,
ya de tan blancos,  negros dando rojos.

¡Ay la lluvia de plomo que aniquila
y separa los cuerpos de sus vidas
y deja soledades,
sombras y soledades malheridas!

¡Ay el flaco dibujo del caballo frustrado.
Bajo la luz de hogar de una bombilla
la madre y aun el niño tan sediento de madre,
la niña rota en nunca tan ausente de padre!
Y el dolor hostigando, percutiendo,
dentro del alma misma del silencio.

Y llanto, llanto y llanto
por los perennes desencuentros.

Toda esa multitud desguarnecida,
de intimidad augusta ya ultrajada,
ya partida en pedazos que se quejan,
en trozos de emociones desunidas.
¡Ay dolor, ay dolor que tanto dueles
y dolerás por siempre,
sufiente y más sufriente
en el silente pozo en el que yaces,
en esa muerte para nunca henchida!

Amilcar Luis Blanco ("Guernica" de Pablo Picasso)

lunes, 24 de julio de 2017

LA REINA CRISTINA DE SUECIA




El dromedario de la culpa y la matriz del odio
la parieron tan virgen, tan libre, tan amante,
la hicieron ella misma; corazón razonante,
corazón dominante, montándose al incordio.

Subiéndose entre machos, ganándoles el podio,
alzándoles los ojos hacia su alto talante
en graves entrecejos de mirada cortante
para cortar la guerra en  sólo un episodio.

De sal y de dulzura la violenta amazona
viril sobre la nieve, galopando en torrente,
descerrajó sus besos más allá de la frente

y en la mujer amada detrás de una corona,
animó un celo altivo. La pasión no perdona.
Hasta al amor desborda, titánica, envolvente.

Amilcar Luis Blanco

sábado, 8 de julio de 2017

DESEO


Este fluír del tiempo es como un río.
Su dimanar  achica y hasta humilla
porque aleja sin fin la franca orilla
de una felicidad en extravío.

Duele no haber llegado a ser navío
sino sólo un fragmento, pobre astilla,
en la algarada de una maravilla,
la del torrente transparente y frío.

En mi vigilia el mundo irretornable
pasa como una playa inexpugnable
para mi escaso y nulo poderío

Quisiera ser la poderosa nave
Que dondequiera se detenga y vague
Y establezca su sino y su albedrío.


Amílcar Luis Blanco (Detalle de "Las tentaciones de San Antonio" de Ieronimus Bosco)

miércoles, 28 de junio de 2017

Descripción de un cuadro de Edward Munch por él mismo.



Salgo desde las sombras, desde la pared.
De la mampostería emerge nítido un rostro.
Es el mío. Y saco, extraigo mi mano
del material confuso, ya mezclado a la luz
para cumplir el propósito de mostrarme
y mostrar el cigarrillo y el humo
que de su brasa de ceniza se eleva.
Llevo un traje que se deslíe y desdibuja
apresado bajo el oleo y sus tinturas.

He querido mostrarme para hablarles
sin ninguna palabra que desvíe sus sentidos
o pensamientos de mí. El que soy y estoy
porque ya no huyo hacia ningún horizonte,
es decir, el que soy sin destino, sin futuro.
No el ser que he sido no siendo
mientras el mundo se alojaba en mí
y en vano procuraba expulsarlo
volcándolo, vertiéndolo, en mis pinturas, 
sino el ser- repito- que ya no es en su no ser.

Salgo de la pared, emerjo de su cemento,
amasado con luces y con sombras.
Desde millones de átomos me corporizo
sólo para que ustedes puedan verme siempre
en este autorretrato en el que ya,
ya no puedo verme ni encontrarme, siquiera
para llevarme el cigarrillo a la boca.
Yo nunca fui seguro ese Narciso que se amaba
mirándose al espejo. Es más, no toleraba los espejos.
Siempre trataba de desmontar la mentirosa imagen.

Siempre traté de desvestir de cuerpos a los cuerpos.
No por mostrar sus interiores horripilantes e ininteligibles
sino más bien para que luzcan encarnándose en miedos,
en pasiones, desesperaciones, ansiedades y planetas incluso.
Por eso salgo ahora y siempre desde el caos de la pared
y me confieso confundido entre sombras y pigmentos.
He llegado a las cosas siempre desde las cosas.
Al grito desde el grito como es notorio y todos saben.
Pero esta pared, estas sombras, los pigmentos aceitados
desde los que ahora me expulso son sin duda los que me justifican.

Amílcar Luis Blanco ("Autorretrato", oleo sobre tela de Edward Munch)

DE RÍO A NITEROI


Resultado de imagen para iMÁGENES DE rIO DE jANEIRO A nITEROY SOBRE GUANABARA
El húmedo silencio fugaz de la mañana
y el mar en la bahía dando su plomo lento
bajo la fosforescencia de la niebla temprana
y el vaivén de barcazas ancladas y sin viento.

De Río a Niteroi trozos de firmamento
desocultan casillas, calles, pobreza humana.
La claridad impone tristeza al sentimiento.
Una tristeza inútil, evanescente y vana.

Sólo soy un turista que está en Copacabana
sobre la gran bahía,  su puente y aprovecho
para ver dos ciudades y  equilibro en mi pecho

de Niteroi su angustia, de Río una nirvana;
la de ser el que observa sin padecer y gana
de ese corto momento un placer contrahecho.

Amílcar Luis Blanco

sábado, 24 de junio de 2017

CUALQUIER HOMBRE, CUALQUIER MUJER











El hombre,
cualquier hombre,
la mujer,
cualquier mujer,
transformados en un hombre,
una mujer,
gigantescos,
admiten en sus figuras,
en sus volúmenes siempre distendidos,
el vasto mundo,
la multitud de mundos que pululan
en sus interiores vacíos,
dentro de los cuales las atmósferas invisibles
de sus sentires
todo lo transfiguran
a sus respectivos seres.



Son esos seres cualesquiera
y seres  únicos
para quienes caben todas las distancias
y todo el infinito,
aún el que juzgamos imposible,
el impar absoluto,
el pío y el impío,
el bueno y el malvado,
el que nos da placer y el que atormenta,
el que nos cuida o deja a la intemperie.

El hombre,
cualquier hombre,
los otros y nosotros.
El hombre, 
cualquier hombre,
quiero decir también la mujer,
cualquier mujer
Todos o cualesquiera,
cualquier hombre,
cualquier mujer . . .

Amílcar Luis Blanco (Pintura de Ieronimus Bosch)

NESTOR CARLOS KIRCHNER ABOGADO DE LA REPÚBLICA.

A seis años y ocho meses de su fallecimiento reproduzco el poema que le dedicara:


Sábado 30 de octubre de 2010
Elegía a Néstor Carlos Kirchner (In memorian)

Nada sacude y quita tanta muerte
como pensar, ¡Gran flaco!, en tu candor,
una inocencia que ha llegado lejos
revestida con recias armaduras,
hoy púas y dolor,
a protegernos de óxidos añejos
de nuestra advenediza condición.
Quiero sufrir frugal y tercamente
por la partida de tu corazón,
por el irse fugaz de tu alta vida,
de tu titánica pasión.
Hoy ha llegado un viento patagónico
y sacude tu adiós.
Más no se trata de un suspiro agónico
Quizá el amor produzca tanto Dios
o tu ausencia gigante lo gestione,
o sólo llore un raudo bandoneón
o la tristeza misma se emocione

¿Qué se yo?

Pero quedó una estela de ternura,
en páramos de agraz desilusión.
Ya nadie sigue igual, nadie se cura
de tu ausencia por siempre y su funéreo son
Queremos mejorarnos bebiéndonos el vino
de los hipócritas que a nada llevan
y trataron de alzarse tu destino
como aves de rapiña que se ceban
no sólo en tus destellos
también en el escaso pan del pobre,
en su menudo amor,
el que pródigos cambian entre ellos,
como menudo cobre,
para suplir lo huérfanos que son,
y así paliar la sucia indiferencia
de los que mercan mas con su dolor.

Adiós flaco, adiós Lupo, adiós candor.
Nos dejaste un temblor en cada mano.
Por cada rictus de odio, un sonreír mundano,
un ancho de baraja y una espada de flor,
en el vicioso juego cultivada,
para ganarle en trucos al mismísimo horror.


Jamás, las risotadas, las manazas,
olvidaremos. ¡Tanto Sur en vos,
tanta luz emanada de tu encanto
y de tu desprolija proporción!
Humanidad, altivez y señorío
en desgarbados pasos y disfónica voz.

Queremos para siempre prometerte
no abandonar jamás tu corazón,
su legendario pulso, aquilatado,
por tu limpia, solar, revelación,
la de que un día una Argentina nueva
pueda erigirse dueña y compañera
de lo mejor que puede dar lo humano
de lo posible sólo por amor


Amílcar Luis Blanco

martes, 20 de junio de 2017

EL ESPEJO




El azogue, el cristal, se confabulan,
hartos de luz, por dar nuestro reflejo
y el del mundo cercano. Un aparejo
de ilusión e intemperie los modulan.

Y nos hacen creer porque se emulan
en su doble o su múltiple festejo
en orbes marginales. Un cortejo
frente al cual se nos muestran y circulan.

Imágenes, colores, lineas, formas,
movimientos gestuales se repiten
y nos hacen creer lo que transmiten

por la fidelidad con que las normas
de reflexión alojan en sus hormas
lo que en la luz las ánimas emiten.

Amílcar Luis Blanco (Pinturas de Edouard Manet)





Cuando damos la espalda y nos marchamos
del potente delirio del espejo,
una muestra fugaz de lo que fuimos
finge parar el tiempo que dejamos
y nos hace aflojar el entrecejo
al recordar que huimos.

Que nuestra vida es irnos. Las paradas
en siestas o estaciones son espejos 
Las fiestas o desgracias, las pasiones,
instantes, pausas, sombras y pisadas
que devuelven reflejos
de ubicuas ilusiones.

Un desorden de grises nos circunda,
la magia de la luz, una manera
de divagar colores, claridades,
en azogue preñado que se inunda,
de lo informe y anónimo. La fiera
de repetir nuestras ambigüedades.

Amilcar Luis Blanco

martes, 13 de junio de 2017

AMOR SIN LUNAS




Cada vez que la luna se prepara
para asomar su luz tras una nube
siento en mi sangre su blancura y sube
la alegría que verla me depara.

Una alegría si se quiere rara,
equidistante de un amor que tuve
y de un cosmos ajeno del que hube
de ausentarme también en forma clara.

Porque la quise sí y ella me quiso
pero  del modo en sernos lunas idas,
hiriéndonos los dos con las huidas

que ambos les infligimos al hechizo
propuesto en cada luna.  Y, sin aviso,
hubo un desdén de lunas repartidas.

Amílcar Luis Blanco (Pintura de Dándara Cesati)

domingo, 11 de junio de 2017

PALABRAS


more_travel_img

Vestidos con palabras.
Traspasados por palabras.
Hechos de palabras.
Todos somos palabras.

Y faltan y sobran palabras
en todos los idiomas.
¿Quién puede querer no sentirse
antes de las palabras,
después de las palabras?

También en medio de ellas,
de su transcurso breve,
de su textura frágil,
abierta a la caida
en los sentidos que conducen.

Ellas nos llevan
como embarcaciones vulnerables
sobre el mar de lo desconocido
bajo tormentas de preguntas
siempre insatisfechas.

Callar, hablar,
hablar callando,
callar hablando.
Aún en el mutismo
habrá palabras
ebrias de infinitud.

Amilcar Luis Blanco ("Umbral", pintura de Jake Baddeley)

viernes, 9 de junio de 2017

AJEDREZ CON LA TRISTEZA




                          La tristeza nos gana
su ajedrez de silencios.
Sentada aquí en el fondo
de la mirada mía
cumple acabadamente
su costumbre sombría.

Echa su resto de humo,
caviloso, de plumas.
que vacilan hundiéndose
en hamacas de sombras.

Una piedra de lágrimas
que la garganta aprieta
como si fuera un puño
de vez en cuando agita
su pañuelo de llanto
al fondo de mis ojos.
Después se va cerrando
horizontes adentro.

Mi mano,
el corazón activo del deseo,
inquietamente busca
en qué ocupar su desasosiego
y toma un cigarrillo,
otra pieza del juego.

Amílcar Luis Blanco (Pintura de Salvador Dali)

martes, 6 de junio de 2017

DESNUDO DE MUJER






¿Se extiende el sol en la materia solo
o estará sin cesar en la mirada,
en el tiempo de ver, en la estacada
del instante ceñido, álgido polo?

La textura y color, la pincelada,
sugieren distracción y en vano Apolo,
propagador de angustia cincelada,
a nuestro corazón sugiere el dolo.

Vemos recia atención, lo solitario
de un desnudo de cuerpo en su tardanza
de decidirse a entrar en lo gregario.

Vemos una mujer. Su espalda lanza
un mensaje inspirado en la esperanza
sin rendirse a la gloria ni al calvario.

Amilcar Luis Blanco ("Naked woman standing" Pintura de Alfred Henry Maurer)

viernes, 26 de mayo de 2017

CANDIDEZ





La candidez se ahonda en el rostro y espera
y la mirada extiende su sed hacia ilusiones,
les proyecta la fiebre para abrevar pasiones
allí donde los cuerpos labrarán la frontera.

Y será la esperanza, su favor, la que quiera
hacer una mujer de la niña y sus dones,
frutecer en llantinas de alegres corazones
si el amor la rodea y alcanza y prepondera.

Y será la inocencia fecundada, la buena,
transmitiendo los días a los días sin llantos
la feliz nervadura de todos los encantos;

la viña cuyas uvas tras los siglos sin pena
produce el vino añejo en su virtud más plena;
el rubor pudoroso de los amores santos.

Amilcar Luis Blanco ("Alison" , oleo sobre tela de William Sergeant Kendall)     


miércoles, 24 de mayo de 2017

AZARES E ILUSIONES







A todos nos rodea el infinito.
Un abismo de sueño o de locura.
Al borde de una vida está la oscura
sucesión del azar, reacio al rito.

La acerba soledad, el apetito
de lo siniestro audaz, la envergadura
de un Quijote al revés cuya cordura
estriba un Rocinante en paz, contrito.

La chance de perder, desbarrancados,
no nos hace extraviar las ilusiones
y andamos entre cielos y pasiones.

Rojos, plenos los rostros, encarnados.
Y maduramos frutos que son dones,
ilusiones en bosques encantados.

Amílcar Luis Blanco ("El escondite de Orfeo", oleo sobre tela de Robert Gonzalves)

sábado, 20 de mayo de 2017

Intimidades


Volúmenes de viento.
Mariposas y alas.
Lluvia de firmamento.

Mi boca sobre tu boca.
Mi cuerpo sobre tu cuerpo.
Y el cielo temblando dentro.

Parpadeo del verano.
Lágrimas de sol cayendo.
Aguas de angustias y tiempo.

Sola, solo, en la enramada
Sobre el espejo de un cielo
de juncos, algas y anhelos.

Sobre el espejo del cielo.
Estanque de luz poblada.
Mi cuerpo, tu cuerpo, quiero.

Amilcar Luis Blanco (Pintura de John William Waterhouse)




martes, 16 de mayo de 2017

LOS DESEOS




Hay una fiebre de arrabal y lobos,
una fiebre animada de intemperie.
Son los  deseos.
Los fuegos fulgurantes que se instalan
dentro de las entrañas.
Salvajes solitarios y desnudos
recién llegados de la selva,
de esa sed voraz y contenida,
conocida por todos,
de hierbas y de frondas y hojarascas.

Gavilanes de duelos y avaricias
ocultos en los cuerpos.
Desplegando las alas.
Levantado sus vuelos
sobre blandas palomas.
Vuelos de gavilanes sobre aguas.
O galopes tendidos del mar en las arenas
y una montaña azul  evaporándose
en volcánicos fuegos sulfurados.

Manejan nuestros ojos
y los ritmos de nuestras respiraciones,
nuestras sangres,
llevándonos en latidos desbocados,
arrojándonos de nucas y de espaldas
hacia cielos abiertos de trémulas infancias.

¿Quién no comió  los labios tersos de los deseos?
¿Quién no bebió en las fuentes de sus lascivias
y colocó sus sombras a un costado
para gozar mejor de sus delicias?
¿O jugó un ajedrez
hecho de piezas de tinieblas y claridades,
blancas y negras en trebejos
proyectores de diestras y siniestras,
para ganar un trago, una mirada de mujer,
 su sonrisa o sus besos?

Sumergido en el mar de los deseos.
En los cuartos oscuros, de regazos aterciopelados
y cortinas vistiendo las brisas
y abriéndose y dejándolas  caer 
sobre nuestros cuerpos exaltados
 en torrentes de frescura
 recuerdo nuestros cuerpos 
húmedos en nuestras manos.

Amílcar Luis Blanco (Pintura de Goya)












jueves, 4 de mayo de 2017

EXISTIR





Detrás de los ojos
arde el infinito.
Delante de los ojos
un horizonte contumaz
se propaga a veces
y otras
disuelve y altera sus líneas
consumiéndose
y sentimos la libertad del aire.

Detrás de los ojos.
Delante de los ojos.
Nosotros en el medio.
En ese medio en el que sólo sin ser
somos
para lo que está
detrás de nosotros
y delante de nosotros.

Detrás delante.
Delante detrás.
Las sombras mueven espantos
entre luces sedientas
entre vacíos hambrientos.
El sol llaga y resuena
contra la angustia.

El sol con hombre sol
con hombre tiempo
y la luna mujer
aciaga y sola.
Y el hombre y la mujer
andando solos
pisando incertidumbres
y misterios.

Amílcar Luis Blanco ("Tata Jesucristo", oleo sobre tela de Francisco Goitia)

martes, 2 de mayo de 2017

MENTIRA Y VERDAD



La mentira es azúcar, sal,
fuego de alcohol apasionado,
la consumimos alegre y vorazmente
aunque nos destruya.
Nos edulcora y nos duele
a la vez.

La verdad, en cambio, es acíbar,
o insípida, como el agua,
repugna al paladar o acaso aburre
pero nos quita el óxido
de las células.

Cada vez que mentimos
el azúcar, la sal,
el alcohol incendiario,
se depositan en los rincones
palpitantes
de nuestros cuerpos
y nos devoran el revés,
el útil tejido que nos nutre.

En suma, nos intoxican y envejecen.

Debemos después beber
infusiones de hierbas amargas
y  agua pura,
limpiarnos con verdades
de todas las mentiras,
para no ahogarnos.

Amilcar Luis Blanco ("El hombre de fuego", fresco pintado en la cúpula por José Clemente Orozco)