Google+ Badge

Google+ Followers

Seguidores

Translate

jueves, 7 de diciembre de 2017

TU ROSTRO



henri matisse, Interiores, Sillones, laurette en verde


Hay una intensidad agraz e ignota
saliendo de tu rostro cuando miras,
no sólo por tus ojos y tu boca apretada
también desde tus pómulos,
desde tu estrecha frente
y del negror cadente, 
gruesamente trenzado
de tu pelo.

Es sólo y nada menos que tu belleza umbría,
matices de tu alma que escapan y al semblante
le dan una textura ágil y voladora,
lo convierten en pájaro de alas desplegadas
abandonando al vuelo el nivel de su altura.

Haces que me pregunte si alcanzamos los sueños
alguna vez soñados,
si alcanzamos el cielo transparente
y las aguas azules plenas de claridades.
Porque vuelas del centro de vos misma.
Porque te vas de viaje en tardes infinitas
engastada en la sombra y el silencio
como una melodía.

Amílcar Luis Blanco ("Retrato de mujer", oleo sobre tela por Henry Matisse)

miércoles, 6 de diciembre de 2017

ENIGMÁTICA



Entre la muchedumbre están tus labios,
rojos como el malvón,
como la sangre,
brotan del gris y del castaño oscuro.
Mas arriba volando van tus cejas,
quiero decir las alas,
bajo el firmamento de tu frente.
Tus ojos son dos cuevas,
dos socavones cortando la montaña
y producen agudas transparencias.

No siempre estás donde tus ojos dicen.
No siempre estás en las navegaciones de tus labios.
A veces siento que te has ido y has vuelto varias veces
y te extraño un momento
y quisiera tomarme de tus cejas
o de la selva intensa de tu pelo.
Sé que hay sollozos y también congojas
a punto de estallarte cada día
en rincones oscuros de tu carne.
Y yo no los descifro.

Y yo no puedo verlos.
Estás hecha de tiempo y de cenizas
como todos nosotros,
pero tus labios navegan,
tus cejas vuelan
y tus ojos irradian luces y transparencias
y atraviesan las piedras.
Y tu dolor se queda detenido
prisionero en lo oscuro de tu carne.
Y no puedo partirlo y derramarlo
como quien rompe copas inundadas
de líquida desgracia.

Amilcar Luis Blanco

lunes, 4 de diciembre de 2017

EL CORAZÓN







Mi corazón, 
nuestro corazón, 
atraviesa e impulsa
los mares rojos de la sangre
y galopa también entre tinieblas
si el sino de la linfa se oscurece.

Mueve ojos y manos
hacia trabajos duros
o blandos o siniestros
o livianos.

Mi corazón,
tu corazón,
el ritmo de la sangre que golpea
y golpea.
Nos hace  andar
o reposar
pero manda en los cuerpos.

Manda sobre la luz,
sobre la sombra,
construye la esperanza
o soporta el trépano constante
de la desgracia.

Y también cuando el bosque se espesa
y la ladera del subir se empina
el músculo rosáceo y escondido
sostiene nuestro desfallecimiento.

Mi corazón,
tu corazón,
latiendo.

Amílcar Luis Blanco ("El rapto", oleo sobre tela de Paul Cezanne)

sábado, 2 de diciembre de 2017

SEGOVIA




Miro el tiempo a través del silencio,
a través del ruido de la ciudad,
que bulle al pie del acueducto en Segovia
que los romanos construyeron
con las fuerzas de sus sangres,
colocando las piedras bajo la seca atmósfera,
bajo el sol o la nieve, para que el agua llegue
y los asista.

Miro las multitudes humanas desde la sombra,
desde la altura las veo desfilar bajo los arcos de piedra
en formación de hormiga ejercitando
las arduas disciplinas impuestas,
colocando,
las piedras sobre piedras,
colocando
los soportes del agua.

La ciudad se apretuja,
sus casas, edificios, entre calles estrechas
en todos los costados
hacia la ancha avenida.
Sólo la plaza al pie ruge,
vuelta una abierta garganta
revuelta entre turistas, mozos y comensales,
sentados a mesas de instantes y entremeses
de aceitunas, mejillones, camarones,
vinos blancos de jerez, cervezas, charlas.
La atmósfera está seca,
plena de sol y cielo rodando hacia planicies onduladas.

Y los romanos fueron olvidados
por la ancha avenida de los adioses.
Un guía de turismo explica a japoneses o chinos o coreanos,
con cámaras, celulares y registros temporoespaciales
que los autobuses, automóviles, camiones,
pasaron mucho tiempo entre los arcos de piedra
sin conmoverlos,
que las piedras jamás tuvieron cemento entre ellas
y no obstante se mantienen unidas.
Y los romanos siguen sosteniendo las piedras
y forman multitudes de muertos concurrentes
apoyando sus manos en las arrugas grises de las piedras.

Amilcar Luis Blanco



martes, 28 de noviembre de 2017

PULSO AZUL ( A Alejandra Pizarnik, a su memoria)






Se puebla de alegrías diminutas
el interno exterior de mi ventana,
un pulso azul sin orden se desgrana
y el cielo estalla en puntas absolutas.

Y vos  con tantas melodiosas frutas,
con una muerte tibia tan temprana,
te aparecés un día de ocio y de mañana.
Tus ojos dos infancias, endiabladas, astutas.

¿Cómo eludir la fría hoguera de tus sombras,
escapar de tus miedos afilados,
de tus filas de lutos servidos sobre alfombras?

Tus infancias desbordan de tus ojos cerrados,
ahora y en la hora en que ya nada nombras
y "tus muertos" no siguen tus derrotas ni estados.

Amílcar Luis Blanco

Combinaciones



Laxo, junto al costado partido del origen,
quiero decir, contra tu espalda,
entre tus muslos tiernos y tus piernas,
soy hombre sangre, soy silencio rojo.

Siento la cerrazón profunda de la sombra,
la tierra como un vasto laberinto,
la ceguera del sol, lo que se opaca,
el gris de la ceniza.

Las preguntas de pronto palidecen,
de pronto se acomodan y descansan
junto a la paz sedienta de los cuerpos.





Amilcar Luis Blanco "Retrato de familia", oleo sobre tela de Lucian Freud)

viernes, 24 de noviembre de 2017

SANA MOLICIE



Ando en la casa, con burgués estribo.
En la quietud frugal de mi honda fortaleza
vestido de gañán pongo la mesa,
leo o miro tevé, duermo o escribo.

En la sana molicie me desvivo.
Mi mujer me acompaña. Mi pereza
me proteje de un mundo que no cesa
de producir su espanto sucesivo.

Me aparto del estrés, de vorágines, gritos.
Voy al patio a mirar pasar las nubes,
a sentir en mi cuerpo el viento y sus pruritos.

Armo con mis fantasmas innumerables clubes.
Transformo mis deseos en confortables ritos.
Pueblo mis soledades con damas y querubes.

Amílcar Luis Blanco ("Linda querubin", pintura al oleo digital de DIY)

domingo, 19 de noviembre de 2017

LOS DESEOS





Los deseos partidos,
repartidos.
Los deseos urgentes.
Los deseos calientes.
Los deseos servidos en bandeja.
Y los abandonados,
que se dejan.
Y los malos deseos.
Y los buenos deseos.
Y los deseos lindos.
Y los  feos.

Lenguas, labios,
mejillas.
Y máscaras sin rostros
y escabios
y semillas.

Andan como rastrojos
obvios
rojos.

Deseos infantiles.
Deseos viscerales.
Y brutos, insolentes y carnales.
Inconfesablemente de seniles,
astutos, envolventes o gentiles.

Como si los deseos fueran ojos.
Como si los deseos fueran manos.
Como si los deseos se plasmaran
en raudos ejercicios intensos y livianos
de guitarras, tambores y de pianos.

Afín con los deseos de fuegos y cenizas.
Afín con los deseos de aguas y de vientos.
Los que nos llevan de narices en sus prisas.
Los que tensan las sangres desde adentro.
También los de orinar que ni te cuento.

Y los que más preocupan y desgarran,
de libertad, salud, techo, pan,
los que amarran
y vuelven como pájaros heridos
a la nostalgia absurda de sus nidos.

Amílcar Luis Blanco (Pintura de Carolina Antoniadis)




SER


Resultado de imagen para pinturas de kandinsky
Aquí, en este sueño, con la luz de mi frente,
sostengo mi contorno entre la niebla
y disipo mi muerte que se puebla
de mi vida posible o inmanente.

En cada instante vuelvo diferente,
mi cuerpo en llama ardiendo en la tiniebla
y pongo en lo caótico la regla
de ser esto que soy, luz que se siente.

Iluminan mis manos, iluminan
mis piernas y mis pies, mis ojos fluentes
todo mi alrededor cuando caminan

y aferran y escudriñan y son fuentes
que se surten de mundo y lo conminan
a ser para irradiar sus continentes.

Amilcar Luis Blanco (Pintura de Wassily Kandinsky)

jueves, 9 de noviembre de 2017

HOMBRE Y CIUDAD




Experto en el sufrir,
ansiosamente, 
afantasmándose en los arrabales,
en esquinas y tiempos y cafés ateridos,
tirándole a la suerte,
siempre mezquina y ventajera,
sus instantes de goce solariego,
el hombre,
ciudadano, jugador, amigo nuestro,
vuelve a quitar sus manos del tapiz de sus sueños.

Envuelta en niebla la ciudad respira,
ebria de emanaciones y lluvias mal curadas
y renguea por todas sus calles y caminos
y suda con trabajo la luz de sus trajines,
sus soles y sus lunas;
raudos amaneceres y ceñudos ocasos.
Envuelta en odio y miedo por las noches
y por las tardes en menudos llantos.

Hay raices a borbotones, coagulos de su sangre,
pedazos de personas conspicuamente suyas
en los cementerios, hospitales, cárceles 
y sobre todo en trenes atestados a la hora del cierre,
cuando los canillitas voltean sus pulmones
y los claxons de las bocinas, rugidos de motores,
acatarran el viento flameando entre las ropas tendidas
y las banderas sin tiempo ni sentido.

Entonces el hombre muerde su abandono,
pita su cigarrillo, sorbe su soledad con gusto a yerba.
Entonces el hombre se convierte en cuento,
ya sea que camine 
o se siente en el banco de una plaza
a imaginar una libertad que nunca tuvo,
a imaginar una vida que ya no tiene
y que no tendrá nunca.

Amilcar Luis Blanco (Pintura de Edward Hooper)

sábado, 4 de noviembre de 2017

LLUEVE




Llueve  sobre nosotros.
Llueve frío.
Llueve ausencia voraz.
Llueve destino.

Y cerramos los párpados transidos
y los labios culpables.
Urgimos nuestras frentes cuando cazan
y fruncimos los ceños como si fueran bosques.

En el día de ayer ya no llovía.
Hubo fuego en el alma y en los ojos.
La pasión naufragaba
en papeles y pólvoras mojadas.

Sobre nosotros navegaba el río.
El mar nos esperaba.
La ciudad había envejecido
de tanto mirarnos.

¿Y esta lluvia tenaz que lagrimea
detrás de las ventanas
y golpea las chapas con puños transparentes,
acaso nos persigue?

¿Quiere hablar de nosotros sin nosotros,
en tercas soledades,
allí donde los trastos se amontonan
y el tiempo hiere al tiempo?

Amílcar Luis Blanco

ESPERANZA



La relación del mar con la palabra,
el diálogo del viento con el río,
la constante noción de lo sombrío,
con la esperanza de la luz se labra.

Confiar absurdamente en que se abra
un horizonte, un cielo sin hastío,
sin sufrimiento vano, tuyo o mío,
sésamo, llave, clave, abracadabra,

es la ilusión de aquéllo tan deseado.
El paraíso aliviador. La ausencia
de esta tensión tenaz de la conciencia

tan cargada de  penas y pasado.
Un corazón cargamos, desolado.
Una culpa sin tregua ni clemencia.

Amilcar Ovidio Blanco (Pintura de Oswaldo Guayasamin)

domingo, 29 de octubre de 2017

OJOS NEGROS


Ese cantor que hoy canta y se extravía
del silencio ritual de la guitarra,
de una mujer de sombra, noche y día,
puentea su tristeza y se desgarra.

Él pulsa con su víscera sombría
un dolor hecho tiempo y hecho garra
latiendo en su ternura todavía
y digita  las cuerdas y se amarra.

Ha sabido llorar cuando sus grimas.
rodaban en el fiel de las mejillas,
en surcos de memorias amarillas.

Ahora entre las notas  van las rimas,
las añoranzas hieren como astillas.
Negros ojos ausentes son las cimas.

Amilcar Luis Blanco

LILITH

La imagen puede contener: 1 persona, calzado

La sedienta y astuta,
proveedora del cuerpo,
cuerpo a cuerpo,
hundiéndonos en magma silencioso,
la voraz densidad de la materia;
ese barro esencial que nos sustancia.

Ella es la sombra núbil y escondida,
víbora lujuriosa,
trepándose al instante suspendido,
a la erección que el tiempo nos propone
y la que sorbe nuestra leche amarga
y se derrama blanca en la sonrisa.

La fémina potente, 
odorizando nuestro olfato instintivo,
guiándolo en las noches del hastío,
lúbrica entre las hojas del estío,
la que pone su pie delicadísimo
y en el franco estertor su palma de ave.

Jamás  la cazaremos en selvas o ciudades.
Ella media en los cruces de caminos
con las pardas lechuzas y las hadas
burlándose de esquinas y portales
y estaños y preguntas ancestrales.
Y nos ayuda ciega y ruborosa
en aciagos destinos.

Amílcar Luis Blanco

martes, 24 de octubre de 2017

DOLOR DE AMOR




Yo no quise sentir,
yo no quería.
El amor duele más
que la inocencia
aunque se sienta igual
algunas veces.

Eso porque el amor
es abandono,
despedida constante.
Parecido a los trenes
veloces y transidos
perforando distancias.

Eso porque el amor
hace su hoguera
en el centro del tórax
o el abdomen.
Es un irreverente cirujano
y entra en nosotros
subrepticiamente.

Eso porque el amor termina solo.
Tarda en convalescer.
Es un enfermo
cuya agonía terca se contiene
en una lágrima,
en una gárrula garganta.

Amílcar Luis Blanco (Pintura de Edmund Blain Leighton)

lunes, 23 de octubre de 2017

FUMANDO







El humo azul del cigarrillo teje
la sombra con sus hilos y repasa
el aire decaido de la casa
y después cual temblor desaparece.

Su cuerpo gris ocupa y estremece
los últimos rincones cuando enlaza
mi cuaderno, mi lápiz y mi tasa
para pedir de nuevo que lo bese.

Absorbo su gaseosa turbulencia,
sin pensar, abstraido, indiferente,
ocupado tan sólo por la ausencia.

Y el momento tan álgido, envolvente,
en esa narcisística querencia,
me vuelve olvido mudo y transparente.

Amilcar Luis Blanco ("Fumando espero". Acrílico sobre lienzo, por Reme)




Acrílico sobre tela de Jesús Risueño.




domingo, 15 de octubre de 2017

YO FUI Y SOY Y SIGO SIENDO.


Yo fui ese niño.
Ese perro.
Ese caballo.
La casa de la esquina
en ese pueblo.
Y también los veranos
bajo los paraísos y la higuera.
Las películas argentinas
de los años cincuentas,
en el cine de Bertero
y las que sigo viendo y veré todavía.
Como escribió Vallejo,
el que "todaviiza perenne imperfección",
así, tan pulcramente como escribió
el peruano
poeta.

Yo soy la calle ancha,
aledaña a los campos,
y aquélla bicicleta
y el dolor en la espalda
del invierno del pueblo
en la plaza, cruzándola.
Y el estupor y el misterio
del niño que pasaba
alrededor del cementerio
y observaba con miedo
las paredes amarillas
del hospital para pobres.
Soy el que sigue siendo
a toda vía.
A todos los lugares y las cosas
que me fueron y son
y siguen siendo.

Dentro de mí los días van quedando
pero también pasando.
Lo que queda define ciegamente.
Lo que pasa, el olvido, pura muerte.
Pero tomo mi amor y lo levanto.
Como quien toma el sol
y raudamente
se emborracha de cielos y distancias.
Y mis manos son llamas de pasiones.

Aún en este gris,
en este humo,
mientras,
casi sin darme cuenta
me voy desvaneciendo
y esfumando
como una bocanada
tantas veces soltada
en los aires oscuros
con la desaprensión 
de los veinte años
que todavía laten
en todos los rincones
de mi instinto.


Amílcar Luis Blanco (Lápiz de Pablo Picasso)

miércoles, 11 de octubre de 2017

ARTE POETICA



Trabajo en mi intuición, envuelto en ella,
también con lo leído y la experiencia.
No pienso, cuando escribo, con paciencia,
en ser distinto a todos. Mi querella

al momento de hacerlo,sufre y sella,
el tema que me toma la inocencia
y me sumerjo en límpida decencia
en el alma de luz que da su estrella.

Y los grandes poetas que han escrito
sobre los mismos temas que me ocupan
forman silencios en los que se agrupan

extrañas concordancias en un mismo apetito,
el de aclarar detalles, ecos del mismo grito,
de voces que conversan y que jamás caducan.

Amílcar Luis Blanco

domingo, 8 de octubre de 2017

ENVIDIA



Hoy envidiando, en celos, me contagio,
retrocedo ante el que, creo, me supera,
ante su ángel, supongo, me vulnera
su poema que yo atribuyo a un plagio.

Hoy, sorprendido, envuelto en el presagio
que el tema igual que el envidiado hiciera
hizo que mis limitaciones descubriera
hundiéndome en un sórdido  naufragio.

Fue sobre la verdad, su índole misma,
la competencia en mi visión de envidia.
Y sobre todo fue sobre el "sofisma"

que di ya  por sentada la perfidia.
No vi la paradoja, no vi el prisma
de múltiples verdades ¡Qué desidia!

Amílcar Luis Blanco ("Envidia", oleo sobre lienzo de Marcelo Fabio Rodolfi)

sábado, 7 de octubre de 2017

LA LIBERTAD






Ese elegir, con dudas, entre penas,
en rauda absolución de lo perdido
porque el tiempo jamás es detenido
y desde atrás empuja sus cadenas;

ese cargar con todas las condenas
para seguir haciendo lo elegido
y a los errores darles un sentido
que ya no es el soñado ni el que ordenas,


se llama Libertad y es relativa
compungida y estrecha, atormentada.
No obstante yergue utópica y votiva

su llama enarbolándose y airada
contra la adversidad y la motiva
siempre su posibilidad desesperada.

Amílcar Luis Blanco (Fotografía de la Estatua de la Libertad en Nueva York)

viernes, 6 de octubre de 2017

NECESIDAD




Necesidad ¡ Qué difícil emplazar tu engranaje
y ejercitar mi amor ilusionado!
Surges como descubrimiento recordado.
Tus lenguas anfibias tañen a gusto mi cordaje.

Eres monstruo. Te arrastras bajo mi lento viaje
para empalidecer lo contemplado
cuando por fin atento y exaltado
consigo a mis visiones dar encaje.

Porque quiero plasmar las que me obseden
y elevarlas a un cielo, a lo sublime,
tu látigo castiga mi pluma cuando escribe

Quiere humillar el sino falaz donde se leen
los ya humillados, los que ya no creen.
Quieres robar el fuego,  la luz de lo que vive.

Amílcar Luis Blanco (Fotografía de Crachy Vallejos pintando un mural acerca de la necesidad)

domingo, 1 de octubre de 2017

LA VERDAD


14
Acaso Verdad ¿existes de veras
y trás tanto sofisma y fingimiento
asomas raudamente el sol de tu escarmiento
para darnos tu luz ya sin fronteras?

Acaso, airada mano, desesperas
por golpearnos las máscaras sin cuento
para  desmoronar el paramento
de nuestras miserables anteojeras.

Esquivamos, sin duda cautelamos,
el resplandor que tu fulgor acrece
y huimos hechos sombras si amanece

tu sol en nuestros yerros y birlamos
corazones, memorias, porque escuece
en tu terrible fuego lo que amamos.

Amílcar Luis Blanco ("Retrato del Dr. Gadget" pintura de Vincent Van Gogh)

LA LÁGRIMA




La lágrima en el centro de la carne.
La lágrima en el centro de la tierra.
Y discurriendo fiel por la mejilla
ya sintiéndose gota solamente
ya confundida en lluvia compañera.

La lágrima temblando
y el lacrimal abierto
como una huella de húmedo cuchillo
y en alas compungidas
convertidas en almas transparentes.

Ay! esa cavidad donde las horas
resbalan acuanosas y convergen
con la ansiedad crispada en la garganta
cuando suelta la pálida impotencia
el ser el río, el agua, la congoja,
de un torrente que nunca se detiene.

Amílcar Luis Blanco

domingo, 24 de septiembre de 2017

SONETO PARA GATOS.


Gatos habrá que miren por su gloria

con ojos amarillos y esmeraldas,


de pelajes oscuros, blancos, gualdas,


calculando la magia de su historia.



Gatos de matemática memoria,


calculando las cifras, las guirnaldas,


de ratas que, ganándoles espaldas,


lleguen hasta su cueva transitoria.



Mimos en sus suavísimos pelajes,


con sus ásperas lenguas, nuestras yemas,


intercambian cariños con paisajes



de domésticas faldas sin problemas.


Porque al verlos elásticos, en viajes,


con ellos asaltamos, luces, puentes, diademas.



Amilcar Luis Blanco  ( "La gioconda como gata", acrílico de 


Romero Britto)








miércoles, 13 de septiembre de 2017

ESO, LO FANTASMÁTICO . . .









Eso, lo fantasmático,
lo ignoto,
lo que se va de foco
y  nos vuelve borrosos,
nos hace inexistentes.

Y está el azul,
el negro, el amarillo,
nos va superponiendo,
desdoblando,
nos hace inconsistentes.

Eso, licuefacción
y diáspora constante.
La colección de posters,
lo que llega y se vuela,
nos hace apenas una lágrima.

Amílcar Luis Blanco (Pintura de Henry Matisse)

martes, 12 de septiembre de 2017

AVIVATE FRATE




Ese pedazo de odio grisáceo que te llega.
del celular, el facebook o el whatsapp
en realidad a otros sueño azul les agrega
y formatea en tristeza el curso de tu azar.
Un uso suculento de tu número juega
y  el rico lo devora, se nutre de tu clan
y vierte en su dulzura  lo amargo de su plan.
Para ellos te instrumenta suma y (s)ciega.
Por eso como dicen los sabios de la calle,
"tomá mate y avivate . . ." Frate,
Abandoná la tele y la radio. Que estalle
tanta mentira a diario, leé la realidad. Rajate.
Dejá de ser borrego, 
de aceptar la impostura que te abate.
Y entonces, al sumar tu desapego,
sus esquirlas de cielo, transparentes, su embate  
esfumarán el gris de la tristeza, Frate, 
en su menudo fuego.

Amilcar Luis Blanco ("Desocupados", pintura de Antonio Berni)

martes, 5 de septiembre de 2017

ESE POETA






Ese señor de alma transparente,
vida inconmensurable y soberana,
persigue a cada instante su nirvana
y el horizonte pasa por su frente.

Y ese horizonte, inagotable fuente
de su ilusión, en la ilusión le gana
un tiempo de estructura sobrehumana,
ciego al temor, escualido y urgente.

Tiempo horizonte, absurdo cotidiano
yendo desde su frente a cada mano
para sentir las ruinas y desgracias

de una otredad de aciagas eficacias
labradas entre duelos en el llano
del azar, la intemperie y el desgano.

Amílcar Luis Blanco (Pintura de Oswaldo Guayasamín)

domingo, 20 de agosto de 2017

FRENTE AL GUERNICA


Resultado de imagen para Guernica por Pablo Picasso



Silencio en negro, gris y blanco.
Silencio en negro.
Roido de los ojos hasta el alma
de silencio raido
ya más allá del humo y del estruendo,
ya más allá del ruido.

Trépano de motor de bombarderos.
Estallido en fragmentos de plomos insolentes
usurpando los cuerpos,
separándoles sus vidas
y sesgando las carnes y cortando los ojos,
estupefactos, circulares,
ya de tan blancos,  negros dando rojos.

¡Ay la lluvia de plomo que aniquila
y separa los cuerpos de sus vidas
y deja soledades,
sombras y soledades malheridas!

¡Ay el flaco dibujo del caballo frustrado.
Bajo la luz de hogar de una bombilla
la madre y aun el niño tan sediento de madre,
la niña rota en nunca tan ausente de padre!
Y el dolor hostigando, percutiendo,
dentro del alma misma del silencio.

Y llanto, llanto y llanto
por los perennes desencuentros.

Toda esa multitud desguarnecida,
de intimidad augusta ya ultrajada,
ya partida en pedazos que se quejan,
en trozos de emociones desunidas.
¡Ay dolor, ay dolor que tanto dueles
y dolerás por siempre,
sufiente y más sufriente
en el silente pozo en el que yaces,
en esa muerte para nunca henchida!

Amilcar Luis Blanco ("Guernica" de Pablo Picasso)

lunes, 24 de julio de 2017

LA REINA CRISTINA DE SUECIA




El dromedario de la culpa y la matriz del odio
la parieron tan virgen, tan libre, tan amante,
la hicieron ella misma; corazón razonante,
corazón dominante, montándose al incordio.

Subiéndose entre machos, ganándoles el podio,
alzándoles los ojos hacia su alto talante
en graves entrecejos de mirada cortante
para cortar la guerra en  sólo un episodio.

De sal y de dulzura la violenta amazona
viril sobre la nieve, galopando en torrente,
descerrajó sus besos más allá de la frente

y en la mujer amada detrás de una corona,
animó un celo altivo. La pasión no perdona.
Hasta al amor desborda, titánica, envolvente.

Amilcar Luis Blanco

sábado, 8 de julio de 2017

DESEO


Este fluír del tiempo es como un río.
Su dimanar  achica y hasta humilla
porque aleja sin fin la franca orilla
de una felicidad en extravío.

Duele no haber llegado a ser navío
sino sólo un fragmento, pobre astilla,
en la algarada de una maravilla,
la del torrente transparente y frío.

En mi vigilia el mundo irretornable
pasa como una playa inexpugnable
para mi escaso y nulo poderío

Quisiera ser la poderosa nave
Que dondequiera se detenga y vague
Y establezca su sino y su albedrío.


Amílcar Luis Blanco (Detalle de "Las tentaciones de San Antonio" de Ieronimus Bosco)

miércoles, 28 de junio de 2017

Descripción de un cuadro de Edward Munch por él mismo.



Salgo desde las sombras, desde la pared.
De la mampostería emerge nítido un rostro.
Es el mío. Y saco, extraigo mi mano
del material confuso, ya mezclado a la luz
para cumplir el propósito de mostrarme
y mostrar el cigarrillo y el humo
que de su brasa de ceniza se eleva.
Llevo un traje que se deslíe y desdibuja
apresado bajo el oleo y sus tinturas.

He querido mostrarme para hablarles
sin ninguna palabra que desvíe sus sentidos
o pensamientos de mí. El que soy y estoy
porque ya no huyo hacia ningún horizonte,
es decir, el que soy sin destino, sin futuro.
No el ser que he sido no siendo
mientras el mundo se alojaba en mí
y en vano procuraba expulsarlo
volcándolo, vertiéndolo, en mis pinturas, 
sino el ser- repito- que ya no es en su no ser.

Salgo de la pared, emerjo de su cemento,
amasado con luces y con sombras.
Desde millones de átomos me corporizo
sólo para que ustedes puedan verme siempre
en este autorretrato en el que ya,
ya no puedo verme ni encontrarme, siquiera
para llevarme el cigarrillo a la boca.
Yo nunca fui seguro ese Narciso que se amaba
mirándose al espejo. Es más, no toleraba los espejos.
Siempre trataba de desmontar la mentirosa imagen.

Siempre traté de desvestir de cuerpos a los cuerpos.
No por mostrar sus interiores horripilantes e ininteligibles
sino más bien para que luzcan encarnándose en miedos,
en pasiones, desesperaciones, ansiedades y planetas incluso.
Por eso salgo ahora y siempre desde el caos de la pared
y me confieso confundido entre sombras y pigmentos.
He llegado a las cosas siempre desde las cosas.
Al grito desde el grito como es notorio y todos saben.
Pero esta pared, estas sombras, los pigmentos aceitados
desde los que ahora me expulso son sin duda los que me justifican.

Amílcar Luis Blanco ("Autorretrato", oleo sobre tela de Edward Munch)

DE RÍO A NITEROI


Resultado de imagen para iMÁGENES DE rIO DE jANEIRO A nITEROY SOBRE GUANABARA
El húmedo silencio fugaz de la mañana
y el mar en la bahía dando su plomo lento
bajo la fosforescencia de la niebla temprana
y el vaivén de barcazas ancladas y sin viento.

De Río a Niteroi trozos de firmamento
desocultan casillas, calles, pobreza humana.
La claridad impone tristeza al sentimiento.
Una tristeza inútil, evanescente y vana.

Sólo soy un turista que está en Copacabana
sobre la gran bahía,  su puente y aprovecho
para ver dos ciudades y  equilibro en mi pecho

de Niteroi su angustia, de Río una nirvana;
la de ser el que observa sin padecer y gana
de ese corto momento un placer contrahecho.

Amílcar Luis Blanco

sábado, 24 de junio de 2017

CUALQUIER HOMBRE, CUALQUIER MUJER











El hombre,
cualquier hombre,
la mujer,
cualquier mujer,
transformados en un hombre,
una mujer,
gigantescos,
admiten en sus figuras,
en sus volúmenes siempre distendidos,
el vasto mundo,
la multitud de mundos que pululan
en sus interiores vacíos,
dentro de los cuales las atmósferas invisibles
de sus sentires
todo lo transfiguran
a sus respectivos seres.



Son esos seres cualesquiera
y seres  únicos
para quienes caben todas las distancias
y todo el infinito,
aún el que juzgamos imposible,
el impar absoluto,
el pío y el impío,
el bueno y el malvado,
el que nos da placer y el que atormenta,
el que nos cuida o deja a la intemperie.

El hombre,
cualquier hombre,
los otros y nosotros.
El hombre, 
cualquier hombre,
quiero decir también la mujer,
cualquier mujer
Todos o cualesquiera,
cualquier hombre,
cualquier mujer . . .

Amílcar Luis Blanco (Pintura de Ieronimus Bosch)